jueves, 16 de febrero de 2017

Los desparecidos no son simples números, sino historias de vida


Una persona desaparecida no es un simple número ni siquiera una fotografía: es una historia de vida cuya biografía debe ser reconstruida y llevada a los espacios públicos para ser identificada y lograr empatía, señaló Valentina López, integrante de Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.).
En el 12vo. Ciclo de orientación: Cuerpos que importan, llevado a cabo en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la activista aseveró que “el cuerpo anulado es la institucionalización del olvido”.
Las desapariciones forzadas en México, informó, han sido tema de condena internacional ante el número creciente de casos que se registran y en marzo de 2016 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió al país que reconociera la gravedad de la crisis de derechos humanos que enfrenta.
La periodista y también integrante de H.I.J.O.S. Paula Mónaco refirió que los cuerpos son anulados de diversas maneras: “cuando el Estado que debe proteger desaparece; cuando el Estado que debe buscar, te manda a una fosa o a un SEMEFO sin hacer esfuerzo alguno por la localización e identificación”.
La doctora Patricia Olivia González Lozano, directora de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia Contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA) de la Procuraduría General de la República (PGR), habló sobre dos mecanismos de apoyo a víctimas: la mediación y el proceso restaurativo.
La funcionaria sostuvo que la mediación parte de la cultura del diálogo, en la que las personas logran acuerdos con la ayuda de un tercero que no es un juez, ni un árbitro, ni una persona que va a imponer un resultado.
En los procesos restaurativos, apuntó, se trata de ayudar a la víctima a recuperar su vida, haciendo un trabajo colectivo en el que se invita a participar a los familiares, amistades y vecinos para reincorporar a la víctima a su vida, sin que sufra otros tratos de exclusión.
El licenciado Joaquín Romanico Torres Osorno, director general de Atención Integral a Víctimas del Delito de la PGR, reconoció que hay una dificultad enorme para acreditar cuando se realiza una desaparición forzada, pero “no eso no significa que el Estado mexicano se deslinde de un problema que efectivamente existe”.

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