sábado, 2 de mayo de 2015

Desde hace décadas, las mujeres con predisposición genética a la obesidad


En la actualidad, la población mexicana consume 30 por ciento menos de verduras, 40 por ciento más de bebidas azucaradas y 10 por ciento más de carbohidratos que hace 20 años, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2013.
De acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012, en México hay una epidemia de obesidad, pues 71 por ciento de los adultos presenta este padecimiento.
Además, el 30 por ciento de los niños presentan gordura y en consecuencia pueden convertirse en adultos que tengan graves problemas de salud.
En la actualidad, el 76 por ciento de la mortandad de los mexicanos se debe a padecimientos relacionados con el sobrepeso, entre ellos, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, hepáticas e incluso cáncer.
Y en este contexto, la Facultad de Química (FQ) de la UNAM organizó el Coloquio Obesidad: Nutrición, Genes y Microbiota Intestinal, un espacio creado para hablar sobre causas, efectos y posibles curas.
Al inaugurar el evento, Jorge Vázquez Ramos, director de esa entidad universitaria, afirmó que la diabetes, el síndrome metabólico y el sobrepeso están unidos por redes internas hereditarias, moleculares y ambientales.
Microbiota intestinal
Al hablar de la Participación de la Genética y la Microbiota Intestinal en la Obesidad, Samuel Canizales Quintero, profesor de la FQ, aseguró que se trata de un serio problema de salud pública y México se encuentra entre los más afectados a nivel mundial.
Más allá de una enfermedad, es un síndrome, enfatizó. Por ello, es necesario trabajar para resolverla. Sin embargo, no es tan fácil revertir una situación que empezó aproximadamente hace 60 años.
En el caso de las mujeres, sostuvo, a partir de los años 30 presentaron una tendencia al aumento de talla debido a una predisposición genética.
Aunque la herencia es un detonante de incremento de grasa, se ha demostrado que estamos lejos de explicar las causas, dijo.
Al referirse a la microbiota –conjunto de microorganismos localizados de manera normal en el cuerpo humano-, destacó que tiene funciones muy importantes, desde el metabolismo de ácidos biliares, hasta la obtención de vitaminas, pues sin aquéllos no sería posible.
Así, el conjunto de bacterias intestinales impactan en la vida de las personas, de acuerdo al tipo que hospeden. Un dato curioso, añadió el investigador, es que un kilogramo de nuestro peso se lo debemos a las bacterias.
De igual manera, Canizales Quintero se preguntó si la microbiota es una causa o consecuencia de las alteraciones metabólicas. Explicó que estudios realizados en 2006 con ratones revelaron que al aplicarles flora de otro espécimen gordo aumentaron su talla. No obstante, los investigadores todavía se cuestionan las causas de la corpulencia en los individuos.
Una vida sana
Teresa Shamah Levy, jefa del Departamento de Vigilancia de Nutrición del Centro de Investigación en la misma área, del Instituto Nacional de Salud Pública, explicó el Panorama de la Obesidad en México ¿Qué nos espera? Así, la especialista comenzó con el problema del sobrepeso, un desequilibrio entre el consumo de calorías y cuántas puede llegar a gastar el cuerpo.
Este padecimiento, reveló, ocupa el quinto lugar como factor de riesgo para las causas de muerte. Además, el 2.8 por ciento de los fallecimientos en la población adulta se asocian al problema.
Con este contexto, continuó Shamah, el 41 por ciento de las enfermedades se relacionan a diferentes tipos de cáncer y, sobre todo, al de mama.
Una de las principales problemáticas, añadió, es la vida sedentaria. “Hoy día el mayor ejercicio que pueden realizar los niños es sentarse frente a una pantalla, ya sea la televisión, la computadora o hasta un dispositivo móvil”.

(Información y fotografía DGCS-UNAM)

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