viernes, 15 de mayo de 2015

UNAM #DiaDelMaestro





En plena sociedad del conocimiento, paradójicamente vivimos una era que podría llamarse de la desesperanza. Hay mucha incertidumbre sobre el futuro, la economía, la seguridad laboral y social, y los jóvenes pueden ser afectados por esta condición. Por ello, los maestros y maestras tienen la responsabilidad de no transmitir desesperanza a sus alumnos, estableció el rector  de la UNAM, José Narro Robles.
Al encabezar la ceremonia del Día del Maestro señaló que, por el contrario, conviene que los docentes les inyecten optimismo derivado del saber que las cosas pueden modificarse, que el cambio es responsabilidad, en parte, de las nuevas generaciones y que para ello una buena preparación profesional es indispensable.
El trabajo de ustedes, les dijo, es todavía más difícil en esta era, “cuando el estudiante de bachillerato no está seguro sobre cual carrera seguir o si lo que quiere estudiar le servirá. Si el alumno de licenciatura se pregunta si vale la pena continuar con el estudio, el esfuerzo y sacrificio que significa para él y su familia, si al terminar tendrá posibilidades laborales”.
Por ello, sostuvo Narro Robles, contamos con ustedes para transmitir a nuestros estudiantes la convicción de que los actuales no son tiempos peores a otros que generaciones anteriores superaron; el futuro no está dado, todo se construye y a los jóvenes atañe cambiar lo que deba transformarse. Les toca, si los mercados no ofrecen suficientes lugares de trabajo, crear otros espacios o reformar los existentes para que nadie quede excluido; les corresponde cambiar al mundo si éste no tiene un lugar seguro y con futuro para todos.
Con la intervención sistemática de sus maestros, la UNAM consolidará su papel como casa de educación y cultura en la que, además del cultivo del saber, se inculquen los valores que permiten la convivencia civilizada, la participación ciudadana, la solidaridad con los que más requieren, el combate a la injusticia, la ignorancia y la desigualdad, al igual que el amor por la cultura, el arte y la belleza.
A nombre de esta casa de estudios el rector Narro agradeció que, al cumplir con su vocación docente, promueven una mejor sociedad. “En ustedes reside parte del alma y el espíritu de la Universidad. Les reitero, con profunda convicción, mi más entusiasta felicitación”.
En la ceremonia, donde 46 profesores e investigadores recibieron el reconocimiento al Mérito Universitario por 50 años de labor académica, Alfredo Federico López Austin, del Instituto de Investigaciones Antropológicas, en representación de los premiados dijo: “en mi existencia he tenido un gran triunfo, y lo tuve hace medio siglo cuando fui admitido como parte de esta Universidad. Lo que soy, bueno o malo, aquí lo he sido”.
“Con la mirada al futuro desde este triste presente de nuestra patria despedazada, no imagino una posibilidad de resistencia y reconstrucción que no incluya a la universidad pública mexicana. Como siempre, como semillero de los más altos principios de la razón y la justicia, la Universidad Nacional marcará su presencia”, sostuvo.

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