sábado, 22 de abril de 2017

Leonora Carrington en su centenario: imaginación delirante


De manera paciente y a pesar de que una suave brisa presagiaba lluvia, numerosos seguidores de la artista esperaron desde mucho antes de las siete de la noche del pasado seis de abril para entrar a la Galería Metropolitana, ansiosos por su encuentro con Jaguar en la noche, Camaleón, Cocodrilo y La inventora del atole, entre otros célebres personajes incluidos en la muestra Leonora Carrington en su centenario: Imaginación delirante, organizada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).


Después de la declaratoria inaugural y de cantar Las mañanitas mexicanas a Leonora –como todos la llaman fraternalmente– el público ingresó –catálogo en mano– al recinto para ser recibido por la impresionante figura de la Cantante muda, emplazada casi en el umbral principal como una mínima, pero representativa evidencia de la grandeza creativa de la artista nacida el seis de abril de 1917 en Lancashire, Gran Bretaña, y fallecida en la Ciudad de México el 25 de mayo de 2011.
Apenas iniciado el recorrido por una selección de esculturas en bronce, pinturas, dibujos, grabados y objetos varios emerge ese imaginario fantástico plagado de “seres quiméricos, animales y personajes híbridos –antropomorfos o zoomorfos– que la artista transfirió a sus creaciones”, explicó el maestro Rafael Pérez y Pérez.
Cada pieza de la exposición –que permanecerá abierta hasta el 17 de junio– es parte de un cosmos interior que Carrington supo llevar a planos artísticos diferentes, abarcando “el mundo de la escultura y la pintura, pero también un universo desconocido por muchos, que es su vertiente como escritora”.
Es así que un tema sobresaliente es la presentación de libros y revistas que hablan de ella o que ella misma escribió, por ejemplo, El séptimo caballo y otros cuentos, y La casa del miedo. Memorias de abajo, precisó el curador.


La Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005 en el Área de Bellas Artes fue una prosista genial, con una imaginación delirante al nivel de cualquier autor surrealista, por lo que es necesario impulsar la reflexión académica sobre su trabajo literario, pues sus textos no han sido reeditados, aun cuando algunos circularon en el extranjero, en particular en España.
Más adelante figuran pinturas y litografías y, al final, una serie de piezas en bronce cobra gran presencia en el espacio: el Insecto, La tecolota, Ave y The ship of cranes ejercen una atracción enorme.
Hace cien años nació una mujer creativa hasta el límite de su fuerza física, con un espíritu indómito y perseverante en el campo del arte y dueña de una expresividad que encontró en el surrealismo su manera de ser, manifestó el maestro Norberto Manjarrez Álvarez.
El acercamiento con su hijo, Pablo Weisz Carrington, ha dado a la UAM la oportunidad única de presentar el trabajo de tan extraordinaria escultora, afirmó el secretario general de la Casa abierta al tiempo al inaugurar la muestra.
Al acto asistieron Weisz Carrington; el arquitecto José Ramón San Cristóbal Larrea, director general de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; el maestro José Lucino Gutiérrez Herrera, coordinador general de Difusión de la UAM, y el doctor Francisco Javier Rodríguez Garza, director de Artes Visuales y Escénicas de la institución.

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