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El Instituto de Fisiología
Celular (IFC) de la UNAM rindió homenaje póstumo a su investigador emérito,
René Drucker Colín, destacado por sus estudios sobre la neurofisiología del
sueño, trasplantes en procesos neurodegenerativos como el mal del Parkinson y
por ser impulsor de visionarios proyectos científicos en el país.
Alumnos, familiares y
colaboradores se reunieron para recordar a quien fue su profesor y amigo, al
científico que contribuyó a dar prestigio a las investigaciones mexicanas sobre
los mecanismos reguladores del sueño, al divulgador en temas de ciencia e innovación.
Miguel Pérez de la Mora, su
compañero en la División de Neurociencias del IFC, expuso que con sus estudios,
Drucker Colín “logró arrancarle al cerebro algunos de sus secretos más
celosamente guardados”.
Recordó sus aportaciones
sobre las etapas del ciclo sueño-vigilia; sus teorías sobre el mecanismo de
inicio y terminación del sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), así como
sus trabajos pioneros sobre el trasplante de células en pacientes con mal de
Parkinson para mejorar sus síntomas.
Sus conocidas cápsulas de
ciencia, transmitidas en radio y televisión, junto con sus artículos
periodísticos, le valieron los premios Nacional de Periodismo, y el Kalinga,
otorgado por la UNESCO.
“Fue un hombre libre y
solidario, con un gran amor por los deportes”, aseguró Pérez de la Mora.
Elizabeth Chamlati, esposa
de Drucker Colín, expresó que siempre que el doctor en Fisiología emprendía un
proyecto, se lanzaba a concretarlo sin descanso. Por ello, sus investigaciones
recibieron distinciones como los premios Nacional de Ciencias y Artes, y
Universidad Nacional, así como la condecoración Orden Andrés Bello, del
Gobierno de Venezuela, y los doctorados honoris causa de las universidades de
Córdova y Autónoma Metropolitana.
En el auditorio Antonio Peña
Díaz del IFC, relató que como presidente de la Academia Mexicana de Ciencias
(AMC) consiguió que ésta tuviera una sede propia, y en la Dirección General de
Divulgación de la Ciencia de la UNAM, impulsó la renovación de diferentes salas
de Universum, Museo de las Ciencias.
Como titular de la
Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) de la Ciudad de México,
apoyó el saneamiento de los canales de Xochimilco y cuidó “como un tesoro” el
proyecto para crear el Centro de Estudios del Envejecimiento.
Fue, prosiguió Chamlati, un
hombre polifacético, que hacia valer sus posturas y al que le importaba México.
“Su papel más destacado fue como padre, pues les dio cariño y amor a sus hijas
y las enseñó a ser valientes. Fue un ejemplo de energía que se contagia”.
En su oportunidad, Reyes
Haro Valencia, presidente emérito de la Sociedad Mexicana del Sueño, comentó
que uno de los máximos legados de Drucker Colín fue crear clínicas del sueño en
México, idea que acarició después de realizar su posgrado en Neurociencias.
La primera se instaló en la
UNAM y surgió como un modelo innovador; en donde se atienden a pacientes, se
realiza investigación, se gestionan recursos y difunden estudios. Quienes
fueron alumnos y colegas ahora dirigen varias de estas instancias en el país, a
las que acuden a formarse especialistas no sólo de México, sino de Panamá,
Costa Rica y Bogotá, entre otros.
Erick Alexanderson Rosas,
coordinador de la Unidad PET-Ciclotrón de la Facultad de Medicina, rememoró que
conoció a Drucker en 1992 y desde entonces impulsó la idea de que la UNAM
contara con un tomógrafo por emisión de positrones (PET) para investigar,
educar y diagnosticar de manera más precisa, y con métodos no invasivos,
enfermedades neurológicas, cardiacas y oncológicas.
“En 1998 consiguió que el
Conacyt aportara recursos para crear un centro PET, que complementó con apoyos
del gobierno de España y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y
permitió que en el 2002 se realizaran los dos primeros estudios PET de toda
Latinoamérica”.
En esta unidad, prosiguió,
se ha ayudado a cerca de 24 mil pacientes y se han elaborado unas 47 mil dosis
de radiofármacos para hospitales y centros PET de la Ciudad de México. “Los
proyectos que pensaba, generalmente se concretaban. Drucker nos demostró que si
estábamos convencidos de nuestras ideas, había que insistir para hacerlas
realidad”.
Algunos de sus alumnos y
discípulos, como Raúl Aguilar Roblero y Óscar Prospero García lo recordaron
como un hombre que disfrutó su vida a plenitud y alcanzó casi todas sus metas,
excepto la de ser beisbolista profesional en las grandes ligas.
No fue un maestro que
enseñara a sus estudiantes a leer o escribir en un papel, pero sí quien les
imprimió la seguridad para presentar resultados de investigaciones, y no escatimó en brindarles apoyo para
obtener becas y representarlo en congresos en el extranjero.
A través de un video, sus
más recientes alumnos indicaron que compartir con Drucker Colín el laboratorio
AL-201 del IFC fue una experiencia gratificante, aun cuando su carácter fuerte
les provocaba susto con sólo oler su perfume en el pasillo. De él recibieron
apoyo para su crecimiento profesional y un ejemplo de esfuerzo y perseverancia.
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