sábado, 11 de julio de 2015

Somos polvo de estrellas



Somos polvo de estrellas, decía el astrónomo Carl Sagan. Vida a partir de la muerte estelar. Eso afirmó Pablo Velázquez Brito, quien estudia en la UNAM los plasmas astrofísicos: “somos hijos de los remanentes de supernovas (RSN)”.
Un remanente de supernova (del latín nova, nueva, porque en la antigüedad la explosión de una de ellas se veía como una nueva estrella) es un cadáver estelar, son los restos de una estrella que estalla al perder el equilibrio entre la presión de radiación y la gravedad, apuntó el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN).
Una estrella, explicó, genera energía mediante la unión de elementos. Si fusiona hidrógeno, obtiene helio; de helio, litio, "y así toda la tabla periódica". Este proceso genera energía y elementos; no ocurre igual con el hierro, que le quita energía, hace que se desestabilice y explote. Es el caso de la supernova tipo II.
Al pasar por ese proceso, libera todos los elementos que son importantes para la vida y el ser humano: "el carbono para nuestro ADN, el oxígeno que respiramos, el hierro que está en nuestra hemoglobina, el silicio que hizo posible las computadoras".
Desde hace más de una década, Velázquez Brito estudia los RSN, en particular el plasma y las ondas de choque que se generan.
El plasma astrofísico es básicamente gas caliente que emite luz. En sentido general, esta última es todo el espectro electromagnético: óptico, rayos X e infrarrojos y radio. Con telescopios y satélites se obtiene información de los plasmas porque éstos pueden emitir en alguna longitud de onda de luz.
La onda de choque con que finaliza la explosión propaga el material que se liberó (plasma), barre lo que encuentra a su paso y calienta el entorno estelar.
Básicamente, remarcó, estudio las ondas de choque (supersónicas, como un balazo, un latigazo o las que generan los jets) en RSN, en vientos estelares y en chorros (jets) astrofísicos (como los objetos HH, asociados con estrellas recién formadas, descubiertos por el mexicano Guillermo Haro y el norteamericano George Herbig).
Para entender qué originó una supernova, por qué la cáscara externa tiene determinada morfología y emite en tal o cual longitud de onda, o para reconstruir su historia, "necesito observaciones y modelos", acotó. Hay una retroalimentación continua entre ambos. Las primeras ayudan a limitar los ingredientes (temperatura, densidad, presión) para el modelo matemático, que involucra la resolución de ecuaciones de dinámica de gases (las de conservación de masa, de momento y de energía).
En tanto, con la ecuación de estado de un gas ideal, vía programas de simulación en cómputo de alto rendimiento, obtiene imágenes sintéticas, en 3D, de los RSN, que le permiten reconstruir su historia, los fenómenos físicos que los formaron, develar su origen y predecir su evolución.
Con Alejandro Raga, también del ICN, estudió, por ejemplo, la conducción térmica (proceso físico que permite el transporte de energía sin que se mueva la masa) en un tipo particular de remanente de supernova llamado de centro lleno.
Al observarlo en rayos X, se veía una emisión central fuerte y no en la periferia. En cambio, en radio lo que se percibía era una cáscara. ¿Por qué? Velázquez y Raga pudieron responder esta pregunta al incluir la conducción térmica.
Esta última hacía que el centro del RSN no se vaciara tanto. Es decir, en rayos X la densidad que hay se percibirá muy brillante, mientras que en radio se verá como una cáscara debido a las partículas aceleradas en el campo magnético comprimido por la onda de choque principal.
(Información y fotografías UNAM)

Trascendencia del jaguar en el Tlatelolco prehispánico





La tenacidad y valentía en el combate de los guerreros tlatelolcas, representados por el océlotl (jaguar), fueron fundamentales para la expansión territorial del Imperio mexica. Por ello, el poder y la fuerza de este felino fueron el símbolo de Tlatelolco, ciudad que contribuyó a crear la grandeza de una de las culturas más trascendentes de Mesoamérica.
Precisamente el jaguar es el animal al que está dedicado el taller de verano infantil 2015: “Océlotl en Tlatelolco”, preparado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del 13 de julio al 7 de agosto.
El taller iniciará con la decoración de una playera, posteriormente se les enseñarán técnicas para reciclar materiales y se fomentará el desarrollo de habilidades manuales con el modelado de barro, a fin de que fabriquen piezas representativas de dicho animal, explicó Edwina Villegas, directora de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, donde tendrán lugar las actividades.
“Conocerán la importancia del océlotl en Tlatelolco; diseñarán un yelmo (casco) de guerrero jaguar, así como un títere con la figura del mamífero”, expuso.
El curso incorporará dinámicas grupales, juegos de conocimientos, pláticas y prácticas con arqueólogos y restauradores, quienes guiarán a los infantes para hacer “excavaciones” y para restaurar las piezas que encuentren.
De esta manera, el Instituto pretende generar en niñas y niños el interés en proteger, investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural, e involucrarlos en el conocimiento del papel del jaguar en la historia del México prehispánico, su vínculo con los espacios de Tlatelolco y las representaciones que de él se hicieron en la zona.
“Se les explicará el proceso que prosigue a una excavación, donde intervienen varios especialistas, como los arqueólogos, quienes ayudarán a los niños a restaurar lo hallado, a continuar su trabajo con el montaje de una pequeña muestra de su labor y a difundir este trabajo, para que sus papás vean los resultados finales del curso”, comentó la arqueóloga Villegas.
También se elaborará un títere con la forma del océlotl; asimismo, se realizarán visitas guiadas en la zona arqueológica y los museos del Tecpan y Caja de Agua, así como del Centro de Interpretación México-Tlatelolco, para apreciar las piezas que cuentan con diseños alusivos al felino.
Tlatelolco: Sobre el agua del jaguar
En un texto de la Ordenanza del Señor Cuauhtémoc, se describe que el nombre relativo a Tlatelolco es Oceloapan, “Sobre el agua del jaguar”. El escrito señala que era una zona de playa, por ser un gran islote; había secciones de arena que a la luz del sol provocaba la ilusión óptica de que el agua brillaba, contrastando con otras zonas más oscuras, que daban la impresión de una ribera moteada.
Los combatientes caracterizados como jaguar prevalecían en la antigua Oceloapan, ciudad gemela de Tenochtitlan donde imperaban los guerreros águila. Así, mientras los tenochcas se fortalecían con el control político, los tlatelolcas ejercían el dominio comercial con el gran tianguis de ese lugar.
“Para ser parte de la nobleza militar, los niños recibían educación especializada en las artes de la guerra”. En este sentido, el Imperio mexica se expandió debido al apoyo fiero y tenaz de los guerreros océlotl”, precisó Edwina Villegas.
Este felino era uno de los animales más imponentes, feroces y altivos de la naturaleza, al que se asociaba con diferentes deidades y resaltaban sus cualidades, calificándolas de divinas. En el caso del dios Tezcatlipoca en Oceloapan, vinculado con la guerra, su nahual (figura animal en que se podía transformar) era el océlotl.
 “En Tlatelolco, las imágenes del océlotl están en todas partes. Pese a que no se hallaron restos de jaguar en las ofrendas localizadas en el sitio arqueológico, hay muchas representaciones en vasijas, soportes de molcajetes que tienen forma de sus garras, una pequeña caja con diseño del felino (pieza exhibida en el Museo de Sitio Tlatelolco), el fragmento de una diminuta cabeza de guerrero con yelmo en forma de ese mamífero, entre otras”, comentó la investigadora.
La presencia del océlotl está plasmada tanto en artefactos de uso cotidiano como en expresiones artísticas, tal es el caso de la pintura mural de un jaguar en contexto lacustre, donde el felino remoja sus garras en el espejo de agua.
El taller está ligado a la exposición Océlotl, nahual de Tlatelolco, que se exhibe en la Zona Arqueológica y en el Museo Centro de Interpretación México-Tlatelolco, así como en la página web (www.tlatelolco.inah.gob.mx).
Los participantes al curso de verano serán divididos en dos grupos de acuerdo con sus edades: los infantes de 5 a 7 años participarán del 13 al 24 de julio, y los de 8 a 11, del 27 de julio al 7 de agosto.
Informes e inscripciones a los teléfonos 55 83 02 95 y 57 82 22 40, extensión 413603, de lunes a viernes de 09:00 a 13:30 horas.

(Información y fotografías INAH/Melitón Tapia)

Veinte poemas de amor, puerta de entrada a la poesía: especialistas




El 12 de julio de 2015 se conmemoran 111 años del nacimiento del Premio Nobel de Literatura (1971),  Pablo Neruda (1904), poeta y diplomático chileno, autor de más de 45 títulos entre los que destaca el poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada, el cual enriquece la colección “Letras y Voces” de la Biblioteca Mexicana del Conocimiento (BMC).
Veinte poemas de amor y una canción desesperada, es un libro que Neruda escribió antes de los 20 años de edad; y por su temática universal: el amor, como por su lenguaje sencillo y profundo, constituye una excelente obra para que los lectores se acerquen a la poesía, aseguraron en entrevista para el Programa Editorial del Gobierno de la República (Proedit), especialistas en el tema.
Este poemario constituye “un híbrido entre las formas clásicas y los temas modernos, pero sin duda representa el comienzo de una carrera ascendente hacia la fama”, señaló la poeta, editora y gestora cultural, Jocelyn Pantoja.
Entrevistada por separado, Karina Balderrábano, Coordinadora de literatura del Centro Estatal de las Artes (CEART) de Tijuana, Baja California, reconoció que fueron los 20 poemas de amor los que la atraparon para continuar conociendo más sobre la poética de Pablo Neruda, en particular el Poema 15, donde se pueden apreciar los versos:
 “Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo”.
Por su parte, Jocelyn Pantoja, destacó que “91 años posteriores a su primera publicación por editorial Editorial Nascimento (Santiago, 1924)”, Veinte poemas de amor y una canción desesperada “es la obra más traducida de este autor. La vigencia, la aporta el tema que, como la obra misma es universal: ‘el canto al amor’”.
Pasa el tiempo y los versos de Neruda “siguen siendo contemporáneos”, calificó Balderrábano, y agregó que la poética del bardo Chileno, especialmente en Veinte poemas de amor y una canción desesperada, conquista desde la raíz la altura de la poesía, a través de “metáforas hermosas y símiles sencillos, que cualquiera de nosotros podemos comprender, identificar y sentir”, expresó.
 “Hay que decir que el momento mismo de la publicación de 20 poemas de amor y una canción desesperada, en el México post-revolucionario se fraguaban los movimientos poéticos que dan vida y carácter a la poesía nacional durante el siglo XX, por un lado la vanguardia ‘estridentista’ y por el otro el grupo sin grupo de ‘Los contemporáneos’, por lo que la recepción de la obra es posterior, pero constante en las letras nacionales”, señaló Jocelyn Pantoja.
Y abundó que “la influencia y relación de Neruda y México, es una historia bellísima caracterizada sobre todo por la amistad intensa con personajes tan insignes como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y escritores tan imprescindibles como José Revueltas, Carlos Pellicer y Efraín Huerta”. Pablo Neruda un poeta que según testigos epistolares, también Octavio Paz, admiraba; aseguró Pantoja.
Es de recordar que, el 17 de agosto de 1940, Neruda llegó a la Ciudad de México para desempeñarse como Cónsul general, cargo en el que permaneció por tres años. Veinte poemas de amor y una canción desesperada, es una obra que aborda las experiencias sentimentales del joven, al cual, el amor se le presenta de manera física y sexual con amplios matices de melancolía, expresando profundos sentimientos en un lenguaje bello y sencillo.
Pablo Neruda, es el seudónimo que en 1920 adoptó Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nombre real de este poeta universal, quien falleció en Santiago de Chile, el 23 de septiembre de 1973.

lunes, 6 de julio de 2015

#TEXTUALes


Derecho al éxito
Desempleo, subempleo y bajas remuneraciones es el panorama que enfrentan los jóvenes en México, dónde además de las pocas oportunidades que se tienen, encuentran una economía marcada por la pérdida constante del poder adquisitivo de los salarios desde hace casi 40 años.
“Impresiona cómo cerca del 30 por ciento de los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo lo hacen en la informalidad. Es decir, realizan todo tipo de actividades sin prestación alguna, con jornadas irregulares, en empresas outsourcing o subcontratistas, o en el comercio informal, lo que implica salarios muy bajos”, apuntó Gerardo González Chávez, académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.
Y el panorama para el país se complica por la fuga de cerebros, ya que destacados investigadores en áreas de ciencia, tecnología e innovación parten a economías en las que su talento es aprovechado, mientras que los menos favorecidos en materia educativa migran para ofrecer su mano de obra, en condiciones muchas veces infrahumanas y cercanas a la esclavitud, como se vio en las granjas de jornaleros. Mientras que otros cruzaron la frontera norte en busca del “sueño americano”, en un país donde actualmente existe un ambiente hostil hacia los migrantes.
Por décadas los grupos en el poder, que administran este país no tomaron las medidas necesarias para hacer del bono demográfico la palanca de desarrollo de la nación; sólo contemplaron el paso del tiempo y jamás se decidieron emprender acciones que llevaran al país derecho al éxito, por lo que se le da una serie de rodeos que no llevan a ninguna parte.
Otra variable es la migración. Buena parte de los jóvenes que se incorporan a la informalidad, si no pueden mantenerse como fuerza de trabajo disponible, tienen que desplazarse. Desde 1994 –cuando se signó el TLC– se intensificó, sobre todo a partir del año 2000; un rasgo a destacar es que se compone de jóvenes calificados, parte de otro problema: la pérdida del bono poblacional.
De acuerdo con el académico, la migración de jóvenes profesionistas pasó de siete –en el 2000– a cerca de 18 por ciento en los últimos años. En general, “cuentan con un índice de educación mayor a 10 años, lo que significa que están altamente calificados, si se considera que el promedio nacional de educación es de 8.3”.
El número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ha incrementado hasta en más de 16 millones 442 mil 285; son asalariados asegurados, pero no representan más del 30 por ciento de la fuerza laboral que se incorpora.
“Tampoco se debe olvidar a los trabajadores temporales, contabilizados por el mismo IMSS, que llegan a representar 30 o 40 por ciento de los contratados por tiempo determinado; no reúnen las características básicas –señaladas por la OIT– para considerar un empleo bien remunerado y con garantías sociales”.
Textualmente hay que decirlo: Cada vez es más evidente la necesidad de generar vacantes para los jóvenes, con salarios justos y capacitación, ya que actualmente, seis millones 427 mil 660 de ellos no logran colocarse ni encuentran un lugar en las universidades. Se trata de los jóvenes que ni trabajan ni estudian a causa de las condiciones desfavorables de la economía nacional. Hoy urge emprender el camino que nos lleve derecho al éxito, porque hay que aprovechar el bono demográfico.

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Annie Pardo, reconocida con el Award for Scientific Accomplishments


Annie Pardo Cemo, profesora emérita de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, es la primera mujer no estadounidense en recibir el reconocimiento Award for Scientific Accomplishments, en su edición de 2015, por sus aportaciones —a lo largo de una vida— en el área de biopatología del pulmón.
La American Thoracic Society galardonó a la académica por sus estudios enfocados en las enfermedades fibrosantes de este órgano de la respiración, específicamente los de la patogénesis. Dichas afecciones se caracterizan porque el tejido referido desarrolla cicatrices que lo rigidizan de manera progresiva y le evitan expandirse de forma adecuada, lo que altera la entrada de oxígeno.
Dentro de este grupo, la más agresiva es la fibrosis pulmonar idiopática (término que significa ‘de causa desconocida’), crónica, progresiva y habitualmente letal. Por lo regular se asocia con el envejecimiento, aunque los mecanismos relacionados con este proceso y el padecimiento no se conocen con precisión, expuso.
Propuesta
La investigación de Pardo busca determinar qué mecanismos patogénicos son propios del padecimiento. Junto con Moisés Selman, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias en México, y Talmadge E. King, de la Universidad de San Francisco, California, propusieron que el desarrollo de la fibrosis pulmonar idiopática tiene una base celular y molecular diferente a la de otras provocadas por una inflamación crónica.
Para llegar a esta conclusión se apoyó en análisis clínicos y de laboratorio y observó que, mientras la mayoría de las dolencias de este tipo responden a los medicamentos antiinflamatorios, esto no ocurre en la afección referida.
Una serie de hallazgos experimentales y moleculares ponían en duda su fundamento inflamatorio. En este marco, Pardo y colaboradores plantearon que es de origen epitelial y que las células se activan de manera aberrante en respuesta a distintas agresiones.
Esta hipótesis se ha comprobado a través de investigaciones impulsadas en diversos lugares, y muestra que las unidades morfológicas epiteliales son las afectadas y responsables de la patogénesis. De esta forma, destacó, se modificó radicalmente el concepto preponderante por 60 años.
Por otra parte, se ha dedicado a analizar los mecanismos relacionados con la acumulación de fibras en el tejido pulmonar. En ese contexto,  analizó y demostró nuevas funciones asociadas a las enzimas encargadas de la remodelación y degradación de las moléculas de matriz extracelular.
Para entregar el galardón, la American Thoracic Society toma en cuenta las publicaciones del investigador y, en especial, su impacto (a partir del número de citas de otros investigadores).
En el caso de Pardo, tiene más de 150 escritos aparecidos en diversas ediciones y más de siete mil referencias en otros trabajos, además de participaciones en reuniones sobre el tema.
“Estoy orgullosa y contenta de la presea, pero también porque la UNAM destaque a través de mí. Gran parte de mi vida ha transcurrido en esta casa. Le debo mi formación como alumna y docente; por ello me siento agradecida y privilegiada”, concluyó.

Indumentaria, nuevo campo de la investigación


El estudio sistemático de la indumentaria es un nuevo campo de investigación, porque las prendas no sólo son vestidos bonitos, sino cultura; son piezas que permiten estudiar la economía, la arquitectura, la vida cotidiana, los usos y costumbres de una época, coincidieron en señalar especialistas convocados a reflexionar sobre el tema, con motivo de la exposición Hilos de Historia: Colección de Indumentaria del Museo Nacional de Historia, que se presenta en el Castillo de Chapultepec.
La importancia de los vestidos radica en que otorgan identidad y proporcionan información de un momento histórico, expresó la historiadora del arte María del Carmen Arechavala. “El uso de faldas tipo panier —amplios en las caderas— cobró auge durante el virreinato, y dio origen a que se ensancharan las sillas y las puertas, es decir, la prenda influyó en la arquitectura y el diseño industrial”.
Y es que la moda alude a la moralidad, los atavismos y los fetiches. En el siglo XVIII, las mujeres mostraban sin pudor casi todo el busto, y era socialmente aceptado, pero nadie enseñaba los pies y menos las piernas, excepto féminas dedicadas al trabajo sexual, quienes dejaban ver sus pies y parte de la pantorrilla, abundó la experta.
A las mujeres de la Nueva España —prosiguió la historiadora— se les entrenaba desde muy temprana edad para usar el corsé, aunque en ocasiones tal ceñidor les provocaba fracturas en la caja torácica. Cuando eran adultas, sus embarazos no se lograban por lo ajustado de las prendas, lo que no ocurría con las señoras del pueblo, que procreaban gran número de hijos porque no fajaban su cuerpo.
La estética virreinal también impulsaba a las mujeres a calzar zapatos pequeños, pero a costa de verse casi imposibilitadas para caminar.
Esta tendencia de portar ropa ceñida al cuerpo también incluía guantes de dos tallas menos, con el propósito de que les entraran los anillos y brazaletes, símbolos de estatus. Debido a tal dificultad para vestirse, la señora de élite se rodeaba de al menos cinco doncellas, encargadas de colocarle corsé, guantes, zapatillas y demás accesorios.
Por su parte, el historiador estadounidense James Middleton, quien se ha enfocado en la investigación de los atuendos virreinales, destacó que la exposición Hilos de Historia: Colección de Indumentaria del MNH es una gran aportación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, a este nuevo campo de estudio.
El especialista explicó que la moda entre la clase alta novohispana durante el siglo XVIII no estuvo plenamente influida por el gusto francés, sino que rápidamente adquirió un cariz cosmopolita similar al de Madrid y Venecia, ciudades donde lo mismo se compraban relojes ingleses, que prendas francesas y música italiana.
En la capital virreinal, la moda no la dictaba la élite, sino la población mestiza; ésta transformó los vestidos españoles de dos piezas en prendas típicamente americanas, con cuerpos lisos (blusas) y faldas estampadas, como se aprecia en los biombos y cuadros de castas de la época.
Las faldas estampadas no se conocían en Europa, pero fueron muy populares en la Nueva España en el siglo XVIII y las portaban las mujeres de todas las clases, abundó el historiador de la Universidad de Nueva York.
Derivado del comercio con Manila, añadió, se usaban sedas y telas estampadas procedentes de Oriente, mucho más baratas que las europeas. Además, los avances tecnológicos propiciaron un aumento en la producción de plata y muy pronto la capital virreinal se transformó en la ciudad próspera con palacios y una sociedad aristocrática.
Al igual que las mujeres de la capital virreinal, los hombres no quedaron excluidos de las tendencias europeas del vestir, dándole su toque al traje inglés de tres piezas (chaqueta, chaleco y pantalón).
“El puño exagerado en las casacas fue una moda de la Nueva España. En Europa sólo se acostumbraba a combinarla con el chaleco, mientras que en la capital virreinal las prendan mostraban un ornamento exuberante. Esta exageración en el vestir estuvo ligada con el comercio con Manila, que incluía telas contrastantes”, puntualizó.
Para 1740 los puños exuberantes quedaron atrás, y los caballeros se vistieron con trajes al estilo de los uniformes de la Corte española, que usaban como vestimenta de diario y para los casamientos. A finales de esa centuria, la casaca sufrió otro cambio y fue recortada del frente al más puro estilo inglés del frac.
Para conocer más sobre la historia de la moda, se puede acudir a la exposición Hilos de Historia: Colección de Indumentaria del Museo Nacional de Historia, que reúne 180 atuendos de distintas épocas. Permanecerá abierta hasta el 2 de agosto en horario de 10:00 a 17:00 horas. El costo de entrada es de 64 pesos. Niños menores de 12 años, estudiantes y maestros con credencial, adultos mayores de 60 años y pensionados no pagan. El domingo la entrada es gratuita. El Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, se localiza en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.

domingo, 5 de julio de 2015

Inscribe la UNESCO al Acueducto del Padre Tembleque en la lista del patrimonio mundial




El Acueducto del Padre Tembleque, una magna obra con 443 años de antigüedad y ejemplo sobresaliente del desarrollo de los sistemas hidráulicos en América, ha sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La decisión del Comité del Patrimonio Mundial, reunido en la ciudad alemana de Bonn, resultó favorable para la candidatura presentada por México.
Con la decisión tomada este 5 de julio, por la totalidad de los Estados Parte del Comité del Patrimonio Mundial, el bien denominado Complejo Hidráulico del Acueducto del Padre Tembleque, ingresa en ese importante listado como Canal Patrimonial exento, es decir que no forma parte de una zona de monumentos.
Bajo la coordinación de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,  el expediente técnico se conformó en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con la participación conjunta de la Dirección General de Sitios y Monumentos. El expediente se elaboró para gestionar, en primer lugar, los Estudios y, en segundo lugar, gestionar la Declaratoria y la Inscripción en la Nómina de Patrimonio Mundial, en los términos de la Convención de París de 1972, sobre el Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO.
El Acueducto fue erigido en 1554 —durante 17 años— hasta 1571, por 40 comunidades indígenas, quienes aportaron 400 canteros, ayudantes, albañiles, peones, carpinteros y, el financiamiento de las mujeres de esos pueblos quienes produjeron textiles en excedencia para realizarlos mercantilmente en los "tianguis" para financiar las obras, sin la aportación de la Corona española, aunque con la autorización del Virrey Antonio de Mendoza, dirigidos por el fraile franciscano español (originario del poblado de Tembleque, en Toledo, España) acompañado de Juan de Agüeros. El acueducto posibilitó llevar agua a pequeñas poblaciones del yermo Altiplano mexicano, ubicadas entre los actuales estados de Hidalgo y de México.
Durante los ejercicios fiscales comprendidos entre 2009 al 2015, el Consejo Nacional para las Artes ha aplicado recursos técnicos, académicos y financieros federales aportados por el Gobierno Federal: unos, etiquetados por la Cámara de Diputados y, otros, propios, por $28.2 MDP y $10.5 MDP,  estos últimos aportados por el Fondo Ambassador para la Preservación Cultural (Ambassador's Fund for Cultural Preservation del Departamento de Estado de los EUA) que se derivaron de un concurso internacional ganado por el CONACULTA, para obtener esa aportación.
Ante la decisión del Comité del Patrimonio Mundial, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del CONACULTA, hizo referencia a la coordinación de instancias municipales, estatales y federales, así como a la sociedad civil organizada, para llevar a buen puerto la propuesta del Acueducto del Padre Tembleque, “un ejemplo destacado de la sorprendente creatividad constructiva que acrisoló el contacto de la civilización europea con la mesoamericana”.
Enfatizó que el reconocimiento como Patrimonio Mundial es resultado del trabajo conjunto entre la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la Secretaría de Educación Pública (SEP), y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), a través de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural.el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Es también el resultado de una política cultural dedicada a la protección y divulgación de nuestra extraordinaria herencia patrimonial.
Subrayó la importancia de la labor coordinada con los gobiernos del Estado de México e Hidalgo, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMEX) y los municipios mexiquenses de Nopaltepec, Otumba y Axapusco, y los hidalguenses de Tepeapulco y Zempoala. Sobresale la participación de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Patronato Acueducto Tembleque A.C.
Se realizó también un Plan de Manejo de alcance regional para el sitio. Mediante la aplicación de programas y proyectos sustentables asentados en este plan de gestión, será posible equilibrar los valores del patrimonio edificado, el medio natural y el urbano.
La Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de CONACULTA ha realizado labores de conservación como la liberación de elementos agregados, desazolve de arena en los canales y cajas de agua, limpieza del entorno inmediato, mantenimiento y restauración de apantles, aljibes, cajas de agua y areneros del conjunto hidráulico. Las labores se efectuaron recuperando sistemas constructivos tradicionales y mano de obra local.​ Estos trabajos han contado con la asesoría y supervisión del INAH.

(Información y fotografías INAH)