domingo, 24 de abril de 2016

Celebra la UNAM el Día Nacional de los Jardines Botánicos


A puertas abiertas, la Universidad Nacional Autónoma de México celebró con cerca de 5 mil personas: familias, estudiantes, académicos y público en general, el Día Nacional de los Jardines Botánicos.
El pasado sábado, en el Jardín Botánico (JB) del Instituto de Biología, donde se festejó la jornada en su onceava edición con el lema Jardines Botánicos, Biodiversidad y Desarrollo Nacional.
“La idea central de celebrar este día es mostrar una pequeña fracción de la vasta diversidad biológica que tiene nuestro país, así como la riqueza cultural que existe sobre el uso, manejo y percepción que tienen los mexicanos de su flora”, informó Jorge Nieto Sotelo, jefe del JB.


Al inaugurar los festejos, el investigador universitario especificó que México, además de ser uno de los pocos países considerados megadiversos en cuanto al número de especies silvestres que contiene, también es parte del reducido número de naciones consideradas centros de origen para especies silvestres.
Por si fuera poco, abundó, es catalogado como un centro de origen Vavilov, que se refiere al aún más reducido número de naciones en donde se han domesticado la mayor cantidad de cultivos.
Con una afluencia atípica en el JB, los visitantes disfrutaron la gama  de 60 actividades ofertada: dinámicas para niños, adultos mayores, lo mismo talleres, rallies, exposiciones, demostraciones, visitas guiadas, así como conferencias, proyección de videos y una muestra gastronómica.
El JB de la UNAM es el segundo más antiguo y el más importante de México, tiene relación con los principales jardines botánicos del mundo y cuenta con una colección de plantas de 7 mil ejemplares pertenecientes a mil 200 especies biológicas.
Esto da pie a las Hojas verdes que escribió el poeta chiapaneco Jaime Sabines en ¿Has visto cómo crecen las plantas?
“Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo del mediodía y tus ojos empiezan a evaporarse”.


Leer nos hace conscientes de la realidad: Graue


La educación y la cultura son derechos humanos como la salud, la vivienda y la alimentación, y México aún está en deuda con los 4.4 millones de analfabetas mayores de 15 años, señaló el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers.
Durante la inauguración de la Fiesta del Libro y la Rosa 2016, que este año conmemora los 400 años del aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y del inca Garcilaso de la Vega, aseguró que leer nos hace conscientes de la realidad de nuestros semejantes, nos permite acceder a otros puntos de vista, ejercita nuestro espíritu y nos enseña a ser libres e iguales.
Por ello, destacó, queda pendiente atender a esos 4.4 millones de mexicanos que no saben leer ni escribir. Son “nuestros molinos de viento reales y debemos combatirlos”, sostuvo.
En el Centro Cultural Universitario (CCU), recordó que José Vasconcelos, rector de la Universidad en 1920 y hasta 1924  secretario de Educación, realizó una amplia campaña de alfabetización y publicó una biblioteca de clásicos universales, en un país que entonces contaba con 89 por ciento de analfabetos.
Con toda seguridad, abundó Graue Wiechers, en ese tiempo existían otras necesidades, pero para Vasconcelos fue válido y con ello inició una revolución cultural y educativa que ayudó a formar el país que hoy tenemos.
 “Ese aliento debe continuar si queremos reformar el México al que todos aspiramos”, aseveró.
Por ello, consideró que toda iniciativa que invita a leer, a presentación de libros, coloquios internacionales de lectura y al encuentro de nuevos escritores, es siempre una buena noticia y motivo de celebración, dijo.
El rector invitó a todos los presentes a disfrutar de la Fiesta del Libro y la Rosa que celebra año con año el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, instituido por la UNESCO el 23 de abril.

sábado, 23 de abril de 2016

Fiesta del Libro y la Rosa 2016


Con éxito se desarrolló en la UNAM la Fiesta del Libro y la Rosa 2016, que por primera vez tuvo invitado de honor, que correspondió a la Ciudad de México. Cientos de personas recorrieron sus pasillos y disfrutaron de hermosas ediciones.
La CDMX a través de su Secretaría de Cultura articuló diversas propuestas literarias y artísticas para sumarse a esta celebración y a su carácter diverso y plural, como lo es también esta metrópoli, llena de contrastes y sorpresas.
El secretario de Cultura capitalino, Eduardo Vázquez agradeció ser invitados a esta fiesta porque “la Universidad, además de ser la gran difusora del libro y la lectura, ha dibujado a la Ciudad de México.
“Le ha dado corazón, identidad y forma. La Universidad ha sido inspiración de las transformaciones sociales y culturales de la Ciudad de México”, resaltó.


En tanto, la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, María Teresa Uriarte, invitó a esta fiesta que se desarrolla en cinco sedes: el CCU, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, la Casa del Lago Juan José Arreola, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y el Museo Universitario del Chopo, donde estarán cerca de 100 expositores con más de 30 mil títulos, además de distintas actividades artísticas.
Uriarte recordó que es parte de la tradición catalana intercambiar rosas y libros el 23 de abril, día en que se conmemora la muerte de San Jorge.
La leyenda cuenta sobre el heroico acto de un caballero llamado Jorge, que se enfrentó a un dragón para salvar a la princesa de Capadocia (el lugar varía según donde se cuente la historia). El caballero mató a la bestia y del cuerpo sin vida de la bestia nació una rosa, que el valiente héroe obsequió a la princesa.
Es por ello que este día se acostumbra que los hombres regalen una rosa a las mujeres; y ellas a su vez un libro a los varones. Esto último se implementó en conmemoración de los escritores mencionados.
Por otra parte, el rector de la UNAM, Enrique Graue asistió a la Casa de las Humanidades, en Coyoacán para escuchar la lectura comentada “Leyendo a Cervantes y a Shakespeare feministas”, a cargo de Carmen Carrara, subdirectora de Difusión de la Dirección General de Actividades Cinematográficas-Filmoteca de la UNAM.
Se trató de una mirada novedosa para acercar al público que no ha intentado la aventura de leer las obras de dos de los autores más importantes de la literatura universal, o invitar a quienes sí lo han hecho, a una relectura.
Se eligió el enfoque feminista debido a que en el Subsistema de Humanidades de la Universidad se han trabajado –a profundidad y siempre a la vanguardia– los estudios de género, a que se han publicado numerosos títulos y se ha investigado profusamente a ambos escritores.
La lectura dio comienzo con una breve introducción a partir de la vida de Cervantes para resaltar la maravillosa complejidad de su obra, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y darle contexto. Para referir el tema de las mujeres en esa obra cumbre, Carrara seleccionó personajes como Dulcinea del Toboso, Dorotea y la pastora Marcela.
En el encuentro también participó el coordinador de Humanidades, Alberto Vital Díaz, quien sostuvo que el género está muy presente, con los más variados matices, en estos autores de origen español e inglés.


miércoles, 20 de abril de 2016

Los terremotos no se pueden predecir: SSN


Ante la información que circula en las redes sociales en las que se afirma que investigadores del Departamento de Sismología de la UNAM han predicho la ocurrencia inminente de un gran terremoto en México, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) e investigadores de dicho departamento afirmaron que esta información es apócrifa y completamente escandalosa.
Por ello, Víctor Manuel Cruz Atienza, jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf) de esta casa de estudios, exhortó a ignorar información de esa naturaleza, pues no es posible predecir los sismos. La población debe referirse a fuentes oficiales y especializadas, como es la página de Internet del SSN.
En cuanto a los terremotos de magnitud superior a siete en las regiones de Kumamoto, de la isla de Kyushu, y la costera de Ecuador, ocurridos en menos de 48 horas, Cruz Atienza negó que exista relación causal entre dichos movimientos telúricos o que tengan implicaciones en la sismicidad de México.
Nuestro país está enclavado en una región tectónicamente muy activa: son cinco placas que interactúan entre sí; una de las que producen la mayor cantidad de sismos es la de Cocos, que subduce por debajo de la de Norteamérica, y que abarca la mayor parte de la zona de subducción mexicana desde Jalisco hasta Chiapas. Esa tectónica seguirá produciendo terremotos de gran magnitud.
Sin embargo, aclaró, no debemos esperar nada especial en nuestro territorio como consecuencia de los sismos ocurridos en Japón y Ecuador. Simplemente debemos estar preparados para los que ocurran en el futuro incierto.
Cruz Atienza mencionó que aunque Japón y Ecuador están en el Cinturón de Fuego, ubicados en la periferia del Océano Pacífico, lugar donde se concentra la mayor actividad sismológica y vulcanológica del planeta, no guardan ninguna relación, porque fueron provocados por distintas placas tectónicas que no tienen interacción entre ellas; es decir, es un fenómeno completamente normal que seguirá ocurriendo.
En el caso del Japón, apuntó, las dos placas que están en interacción son la Filipinas, que subduce por debajo de la Placa Euroasiática. En el caso de Ecuador, es la de Nazca que subduce por debajo de la placa de Sudamérica, entonces son diferentes las que interactúan en los dos países.
“Es casualidad que en los últimos años cierta actividad sísmica mayor haya ocurrido en marzo y/o abril; no hay ninguna relación causal entre las épocas o temporadas del año y la ocurrencia de sismos. Si bien las mareas terrestres (deformación que sufre nuestro planeta por el campo gravitacional de la Luna) tienen implicaciones sutiles  en la tasa de sismicidad de baja magnitud, no hay correlación entre los grandes sismos que puedan ocurrir en las zonas de subducción y la temporada del año”, aclaró.
No es atípica, de ninguna manera, la actividad sísmica en Ecuador, pues el registro histórico muestra que ahí han habido terremotos de gran magnitud en el pasado: la cifra es de siete sismos de magnitud superior a 7 en el último siglo; uno de ellos por lo menos de magnitud 8.3, ocurrido en 1906, que produjo un tsunami devastador.

domingo, 17 de abril de 2016

Frente a la Catedral Metropolitana descubren lápida del siglo XVI


Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una lápida funeraria de la primera mitad del siglo XVI, la cual formaría parte de la tumba de Miguel de Palomares, canónigo español que fue integrante del primer cabildo eclesiástico de la Catedral de México, durante el obispado de fray Juan de Zumárraga. De encontrarse los restos de este personaje histórico, se aportarían importantes elementos para comprender parte del modo de vida en las décadas inmediatas a la conquista de México-Tenochtitlan.
Se trata de la primera vez que se identifica in situ el monumento funerario de un alto clérigo ligado a la administración y al culto de la primera Catedral de México, construcción cuyos vestigios yacen bajo tierra. Cabe recordar que los restos de fray Juan de Zumárraga, que sería también su primer arzobispo, fueron exhumados en el siglo XVII y trasladados a la Catedral Metropolitana, la que hoy se conoce y cuya edificación se realizó a lo largo de tres siglos.
De hallarse el entierro de Miguel de Palomares, éste podría aportar información relativa a las prácticas mortuorias que se llevaron a cabo con los capitulares de la Catedral de México, en la primera mitad del siglo XVI; e incluso en torno a la dieta de un individuo de origen español que vivió sus últimas décadas en la naciente ciudad novohispana.
Al del hallazgo registrado por personal del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Museo del Templo Mayor, se dijo que ocurrió en atención al aviso de las autoridades del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, cuando ingenieros que supervisaban la cimentación de uno de ocho postes que se instalarán para iluminar la fachada de la Catedral Metropolitana bajaron 20 centímetros más de lo previsto para asentar adecuadamente una de las luminarias.
José Mariano Leyva, director del fideicomiso, narró que los ingenieros toparon con la lápida por azar, de ahí que la fortuna sigue siendo un elemento importante en el encuentro con nuestro pasado. Asimismo, comentó a los medios de comunicación reunidos en el Museo del Templo Mayor que  la relación entre la institución que dirige y el INAH es colaborativa.
El maestro Eduardo Matos Moctezuma recordó que desde hace 25 años el PAU —a través de rescates y salvamentos— ha ido revelando fragmentos de lo que fue el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan, “el espacio de habitación de los dioses prehispánicos”, pero también ha reportado hallazgos que contribuyen al conocimiento de las primeras etapas de la Colonia, como es el caso del más reciente.


El arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable del PAU, explicó que el pozo de sondeo (de 1.60 x 1.60 m) donde se localizó la lápida de Miguel de Palomares se ubica de frente a la puerta central de la portada de la Catedral.
A 1.25 m de profundidad con respecto al piso actual, se encuentra la losa tallada en una toba volcánica de tono verde, conocida como piedra chiluca, con un epitafio en sus márgenes alusivo al clérigo. En su parte intermedia se delinea un escudo con tres flores de lis, símbolo vinculado con la orden dominica; no obstante, por ahora no es posible precisar que el canónigo español haya sido miembro de esta institución.
Tallados sobre la lápida (de 1.87 m de largo, 90 cm de ancho y un espesor de 30 cm), se observan caracteres en castellano antiguo que detallan el último lugar de descanso del canónigo Miguel de Palomares. A éstos sigue una leyenda en letras griegas, la cual aún está por interpretarse, pero que pudiera referirse al nacimiento y muerte del personaje al parecer natural de Calahorra, clérigo de Cuenca, y fallecido en la Ciudad de México en 1542.
Raúl Barrera citó que el arqueólogo José María García Guerrero es quien ha estado a cargo de los trabajos de campo, y dijo que ambos consideran que la lápida aún está protegiendo los restos de la osamenta de Miguel de Palomares. Lo anterior se deduce porque si el cuerpo sólo hubiera sido amortajado o colocado en un ataúd de madera, la lápida se hubiera vencido al paso del tiempo.
Explicó que la piedra está fracturada casi a la mitad, pues un par de siglos después y, sin saberlo, se desplantó un poste o una gran cruz encima, como es evidente por la huella que del mismo quedó en la lápida. En ese sentido, las maniobras para trasladar la lápida al Museo del Templo Mayor serán extremadamente cuidadosas, ya que la piedra chiluca es muy delicada.
Además de la lápida dedicada a Miguel de Palomares, los especialistas del INAH destacan la existencia de los restos de un muro, también del mismo material y próximo a la lápida funeraria, que corresponde justo a la primera Catedral de dimensiones modestas construida por encargo de Hernán Cortés en 1524 y que se ubicó en el límite sur del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.
Lo anterior se deduce porque se desplantó sobre una plataforma prehispánica y tiene una alineación oriente-poniente, coincidente con la que guardaban los edificios mexicas, orientación que sería modificada en sentido norte-sur, cuando en 1562 se comenzaron los primeros trabajos de cimentación para la construcción de la nueva Catedral, que ahora conocemos.
Barrera considera que el límite poniente de lo que fue la Catedral de inicios del siglo XVI (pese que aún no ha sido precisado físicamente) debe hallarse por lo menos 18 metros delante de donde se localizó la lápida de piedra, pues a esta distancia y al mismo nivel que corresponde al periodo colonial temprano, se registraron dos entierros, uno de ellos incompleto y otro que corresponde a un individuo femenino de aproximadamente 25 años de edad.
Esta excavación, realizada por la integrante del PAU, Mariel de Lourdes Mera Cázares, estaría marcando el confín entre la antigua Catedral y el camposanto que se hallaba frente a ésta. Por la relación que guarda el entierro completo, se sabe que fue depositado en posición cristiana, extendido y con los brazos cruzados sobre el pecho.
A la espera de continuar las tareas de salvamento arqueológico, los expertos del PAU se muestran optimistas por el descubrimiento de estos elementos culturales. En el caso de la lápida funeraria de Miguel de Palomares, señalan que pocas veces se tiene la oportunidad de contar con referencias directas a personajes históricos, más aún ligados a un momento clave como la época de contacto.
El cabildo eclesiástico
En su tesis doctoral titulada La Catedral de México y su cabildo eclesiástico. 1530-1612, el historiador José Gabino Castillo Flores señala que desde 1527 los procuradores de la ciudad insistieron ante el consejo del rey que se les proveyera de oidores, prelado y canónigos, “pues ya se contaba con los diezmos necesarios”. Advertían que la presencia de tales autoridades ayudaría al mejor gobierno y cristianización de las tierras. El cabildo inició formalmente sesiones en la Catedral en 1536.
Miguel de Palomares fue uno de esos canónigos que integraron el primer cabildo eclesiástico de la Catedral de México, tras haber servido al curato de la ciudad de Veracruz.
Como señala José Gabino Castillo, “dado que uno de los papeles fundamentales de la Catedral era la evangelización, la Corona se valió de estos personajes que acumulaban experiencia en la conversión de los indios. La Corona reconoció desde muy temprano, como en las diócesis españolas al momento de la reconquista, el servicio de estos primeros evangelizadores en nuevas tierras.
“Los miembros del cabildo eran nombrados por el rey, de manera que debían a él su fidelidad, sustentada por una red clientelar que se tejía a ambos lados del Atlántico”.
Los cabildos eclesiásticos se conformaban por un grupo de clérigos que compartía con el obispo las obligaciones concernientes al culto religioso (el canto y el rezo del oficio en el coro eran la tarea en común más importante) y administrativas de su catedral sede. Éstos se constituyeron jurídicamente hacia el siglo XII de nuestra era.



INAH restaura retablos neoclásicos de Oaxaca afectados por incendio




Restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervinieron tres retablos de estilo neoclásico del siglo XVIII, afectados por un incendio suscitado hace seis años por un corto circuito en el Templo de San Andrés Zabache, en el estado de Oaxaca.
Después de dos temporadas de trabajo, la comunidad recibió las obras restauradas el pasado 18 de marzo de manos de restauradores del Centro INAH Oaxaca, quienes las atendieron por medio de un equipo coordinado por Carolina Olvera y Marina Corres, y con el apoyo de los pobladores de la localidad, ubicada en el distrito Ejutla de Crespo.
El siniestro tuvo lugar la noche del 19 de marzo de 2010, debido a una sobrecarga en la instalación eléctrica que alimentaba las series de luces con que se adornaba el templo.   Además del corto circuito, posiblemente, el exceso de veladoras pudo haberse sumado al incendio que fue controlado por la propia comunidad.
De autores anónimos y con algunos elementos barrocos, los tres retablos tuvieron distintos grados de afectación, al igual que las representaciones de santos que cada uno contiene.  A partir de 2014, once esculturas policromadas recibieron limpieza, resane y reintegración de acuerdo con su nivel de afectación.
Del retablo mayor se perdió casi el 80% de su composición, explicó Marina Corres, por lo que tuvo que rehacerse en su totalidad con madera de cedro; se atendieron también las tallas de la Virgen del Rosario y san Vicente Ferrer.
En el retablo sur, se logró la recuperación de las esculturas de san Andrés, la más antigua del templo, y de la Virgen María.  En  tanto que en la obra norte, que también contiene la imagen del santo patrono, se rehabilitaron las piezas de san Joaquín y santa Ana.
La intervención en el conjunto principal se completó en la primera etapa, y la efectuó de  septiembre a diciembre de 2014, la restauradora Carolina Olvera. Las otras dos obras retablísticas fueron atendidas con procesos de conservación y preservación, que consistieron en fumigación, limpieza, consolidación de capas pictóricas originales, eliminación de pintura de intervenciones anteriores y resane.
Durante la segunda fase, coordinada por la restauradora Marina Corres, se realizó de septiembre a diciembre de 2015. Las tareas se enfocaron en la reintegración y reposición de elementos perdidos en los retablos laterales y principal.  También se intervinieron piezas que no pertenecen a los retablos, como la Virgen de la Asunción, del siglo XVIII, y un Cristo de tamaño natural que se ubica en la nave central, el cual a lo largo del tiempo ha perdido su policromía original, por lo que sólo recibió labores de limpieza.
Debido a que los retablos estaban embebidos a causa de una loseta de cemento colocada presumiblemente alrededor de los años 30 del siglo pasado y que provocaba humedad, se hicieron trabajos de albañilería para liberar el contorno de cada uno y evitar que se pudrieran.  Estas labores permitieron descubrir el piso original del inmueble, hecho de ladrillo.
Al frente del retablo central, existía un altar de mármol que fue reemplazado por uno de mampostería, tal como estaba en los inicios del templo.  Se tiene información de que en la parte alta había una pintura y después un tapete con la imagen de la Virgen de Guadalupe que se quemó en el siniestro.  La restauradora Marina Corres propone que posteriormente se coloque una pieza de mayor calidad.
En este sentido, los criterios de restauración se enfocaron en restituir donde fuera posible el estado original del inmueble religioso con apoyo de los habitantes y las fuentes documentales que ellos resguardan.  De este modo, se tuvo acceso a algunos escritos que datan de finales del siglo XVIII, cuando fue construido el templo, que están resguardados en un baúl junto con fragmentos de cera.
Por costumbre, dicho baúl está bajo custodia de los “mayordomos de cera”, término que se les da a las personas que protegen el material con que se facturan velas para las fiestas de la comunidad, y custodian este antiguo corpus documental que contiene información histórica del templo y San Andrés Zabache.
Ubicado en el camino que va de la capital de Oaxaca hacia Puerto Escondido y Juquila, San Andrés Zabache era conocido por su producción de tabaco y caña de azúcar.  Esta actividad ha desaparecido paulatinamente  a causa de la migración de sus habitantes hacia Salinas, California, en Estados Unidos.

miércoles, 13 de abril de 2016

CCH, eje fundamental del bachillerato de la UNAM


En su 45 aniversario, el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), uno de los ejes del bachillerato de la UNAM, “es y seguirá siendo, orgullosamente, parte importante de la comunidad universitaria”, afirmó el secretario General de esta casa de estudios, Leonardo Lomelí Vanegas.
En presencia del exrector Pablo González Casanova –quien impulsó la creación del CCH– y del director de la Facultad de Medicina (FM), Germán Fajardo Dolci, Lomelí Vanegas indicó que educar es la principal misión de este subsistema y de la Universidad.
Aquí se instruye a estudiantes sin distingo de ideologías, preferencias o condiciones socioeconómicas. “Formamos a los jóvenes que por sus características académicas se han ganado el derecho de ser universitarios”.
Nuestra obligación, abundó, es hacerlo en las mejores condiciones y lograr que los egresados tengan el compromiso social y las competencias necesarias, así como la ética profesional y los valores cívicos que les permitirán ser útiles y capaces de transformar a nuestra sociedad.
Los profesores fundadores del CCH y las generaciones subsecuentes de docentes adquirieron ese compromiso con la UNAM y, sobre todo, con los adolescentes que preparan para que sigan con éxito una carrera profesional, sostuvo.
Al reconocer la labor de los académicos del Colegio, los exhortó a sentirse orgullosos de los logros alcanzados y por contribuir a consolidar uno de los proyectos universitarios de vanguardia, diseñado para impartir una educación moderna, innovadora, creativa y dinámica.
Hoy, como hace 45 años, la UNAM y el CCH ratifican su compromiso con el país y sus instituciones educativas, prosiguió. “Enfrentamos nuevos desafíos; los jóvenes nacidos en el siglo XXI ya están tocando las puertas de la Universidad y debemos estar preparados para recibirlos. El Colegio, y la Universidad en su conjunto, deben mostrar su capacidad de transformarse y reinventarse para darles respuesta”.
En la ceremonia se reconoció la labor de los académicos fundadores. En su representación, Rosalinda Rojano Rodríguez, profesora del CCH Naucalpan, recordó que han participado en la formación de miles de alumnos.
“Durante 45 años hemos trabajado con y para los alumnos, una experiencia transformadora y crítica, cuyo empeño es promover en los estudiantes la efervescencia de su intelecto y creatividad, así como el deseo de aprender y seguirlo haciendo.
“El balance es positivo, porque la tarea de educar no se agota y siempre es posible mejorarla. El Colegio no es el mismo desde sus inicios, nosotros tampoco. Desde su fundación, ha buscado dar respuesta a las exigencias y necesidades de la sociedad, misión en la que tenemos avances continuos”.
En su oportunidad, Jesús Salinas Herrera, director general del CCH, consideró que la creación de ese subsistema marcó la transformación hacia una nueva Universidad. Surgió en la década de 1970 como la institución que requería la UNAM para vincular las diferentes escuelas y facultades, y fortalecerse.
En el auditorio Raoul Fournier Villada de la FM, reconoció que esa perspectiva visionaria generó un modelo educativo que en los últimos 45 años ha sido motor para la construcción de experiencias didácticas innovadoras de la enseñanza universitaria y nacional.
El CCH ha colaborado en el desarrollo del país, en la formación de cientos de miles de ciudadanos, muchos de ellos destacados en diversos ámbitos profesionales. “Ha sido la labor del profesorado, a quienes rendimos homenaje a través del reconocimiento de los académicos fundadores en activo”, finalizó.
En el acto estuvieron Sandra Aguilar Fonseca, Benjamín Barajas Sánchez, José Cupertino Rubio Rubio, Víctor Efraín Peralta Terrazas y Luis Aguilar Almazán, directores de los planteles Azcapotzalco, Naucalpan, Vallejo, Oriente y Sur, respectivamente.